Bocañitas: transformar la castaña amazónica en una oportunidad de crecimiento
En Cobija, en el corazón de la Amazonía boliviana, Willy Zelaya Sosa encontró en la castaña amazónica una oportunidad para desarrollar un emprendimiento con identidad regional. Como representante legal de Bocañitas, un bionegocio dedicado a transformar la castaña en snacks listos para el consumo, Willy busca convertir la riqueza natural de su territorio en productos con valor agregado y, al mismo tiempo, hacer crecer un pequeño negocio que tiene grandes metas por delante.
El acceso al capital semilla del proyecto Inclusión Financiera representa para Bocañitsa una oportunidad para fortalecer su capacidad productiva, principalmente mediante la adquisición de materia prima que le permita cumplir sus objetivos de crecimiento. Sin embargo, el proceso no se limitó al acceso a recursos económicos. Antes de recibir este apoyo, Willy reconoce que tenía conocimientos limitados sobre la gestión financiera de su emprendimiento. Las capacitaciones le permitieron comprender aspectos fundamentales como el manejo de ingresos y egresos y, especialmente, el cálculo de los costos de producción.
“Cuando uno ya aprende realmente a sacar el costo de producción, ver los ingresos y los egresos que tiene, entonces ya ve realmente si su negocio va a ser sustentable en el tiempo y si realmente tiende a crecer”, explica Willy. Para él, aprender a manejar las finanzas significa contar con mejores herramientas para tomar decisiones y conocer con mayor claridad la situación real de su negocio. Hoy, el capital semilla y los nuevos conocimientos financieros se convierten en dos elementos que acompañan a Bocañitas en su camino de consolidación, con la mirada puesta en crecer y aprovechar de manera sostenible el potencial de la castaña amazónica.
Inclusión financiera y aprovechamiento sostenible del bosque: la historia de Ruth Huaygua y el valor de transformar recursos amazónicos en oportunidades
En la ciudad de Cobija, entre palmeras de coco y productos naturales de la Amazonía, nació una idea que hoy se ha convertido en un emprendimiento con identidad propia. Ruth Huaygua Mamani, odontóloga de profesión y madre de una niña de seis años, decidió buscar nuevas oportunidades económicas para sostener a su familia y construir un futuro con mayor estabilidad. Así nació “Coco Talita”, un emprendimiento de productos derivados del coco inspirado en las enseñanzas de su madre y motivado por el amor hacia su hija, Talita. Lo que comenzó como la producción artesanal de aceite de coco fue creciendo poco a poco hasta convertirse en una línea de productos que aprovecha integralmente este recurso amazónico, demostrando que el valor de los territorios también puede transformarse en oportunidades para las mujeres.
Ruth recuerda que emprender no fue sencillo. Como muchas mujeres, inició enfrentando dudas, aprendizajes y el desafío de equilibrar el trabajo, el cuidado familiar y la generación de ingresos. Uno de los principales retos fue aprender a valorar económicamente su trabajo. “A veces ni siquiera podemos poner el precio justo a nuestro producto”, explica. Fue en este proceso donde el acompañamiento del Proyecto Inclusión Financiera se convirtió en una herramienta clave. A través de los talleres de educación financiera y la asistencia técnica financiera, Ruth fortaleció capacidades para calcular costos, organizar mejor su producción, analizar precios y comprender que detrás de cada producto existe tiempo, conocimiento y esfuerzo que también deben valorarse. Además, el fortalecimiento en marketing digital y elaboración de planes de negocio le permitió proyectar su emprendimiento hacia nuevos mercados y prepararse para futuros procesos de financiamiento.
En la búsqueda de materia prima, Ruth comenzó a comprar cocos a familias de bajos ingresos de distintas zonas, generando pequeños ingresos complementarios para otros hogares amazónicos. Incluso, el creciente interés por este mercado ha motivado a varias personas a iniciar la siembra de plantines de coco, abriendo nuevas oportunidades productivas locales.
La historia de Ruth refleja cómo la inclusión financiera con enfoque de género puede convertirse en un motor de transformación económica y social. Más allá del acceso a conocimientos o herramientas financieras, el proyecto ha contribuido a fortalecer la confianza, la autonomía y la visión empresarial de una mujer que hoy sueña con llevar productos amazónicos más allá de las fronteras de Bolivia. “No quiero quedarme solo en Cobija”, afirma. Su meta es expandirse hacia mercados de Brasil y Perú, demostrando que desde la Amazonía boliviana también se puede innovar, producir con identidad y generar desarrollo sostenible. Para Ruth, emprender ya no es solo una necesidad económica, es una forma de demostrar que las mujeres pueden transformar los recursos de su territorio en oportunidades para sus familias y sus comunidades.
Las Chiquitanas, el poder transformador del ahorro colectivo en San Ramón
En el municipio de San Ramón, un grupo de mujeres ha encontrado en el Grupo Autogestionario de Ahorro y Crédito (GAAC) una solución innovadora para transformar sus vidas y las de sus familias. Este modelo, impulsado por PROFIN, se ha convertido en una herramienta vital que permite a las comunidades acceder a recursos financieros que diversifican sus medios de vida. A través de la educación financiera y el apoyo específico a mujeres, el GAAC no solo promueve la inclusión financiera, sino que también empodera a aquellas que históricamente han enfrentado barreras para acceder a servicios formales.
Las Chiquitanas, un grupo conformado por doce mujeres que complementan sus ingresos con el bateo de oro, es un ejemplo claro de cómo la metodología del GAAC puede generar un impacto positivo. Desde su creación, han demostrado que el ahorro colectivo es una fuerza poderosa. Con aportes iniciales de 30 bolivianos por encuentro, han logrado construir un espacio basado en la confianza y la responsabilidad compartida, donde cada contribución se traduce en oportunidades para todos los miembros del grupo. Este enfoque no solo alivia emergencias económicas, sino que también fortalece la seguridad financiera de las familias, permitiendo que cada integrante se sienta parte de un proyecto común.
El primer ciclo de Las Chiquitanas finalizó con resultados sorprendentes, no solo lograron ahorrar una cantidad significativa, sino que también adquirieron la certeza de que su esfuerzo conjunto es efectivo. La metodología del GAAC les ha enseñado que la educación financiera y la práctica del ahorro pueden cambiar su relación con el dinero. Con la confianza ganada, decidieron dar un paso más y aumentar su aporte a 100 bolivianos por reunión en el nuevo ciclo, reafirmando su compromiso de construir un futuro más sólido y planificado.
La experiencia de Las Chiquitanas es un testimonio del impacto positivo que pueden tener las iniciativas que integran educación financiera y apoyo a mujeres en sectores vulnerables, demostrando que, con determinación y trabajo en equipo, es posible transformar realidades y abrir nuevas oportunidades para el emprendimiento en la región.
El proyecto planetGOLD Bolivia cuenta con el apoyo del Fondo para el Medio Ambiente Mundial (GEF), ejecutado por la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial (ONUDI), en alianza con el Ministerio de Medio Ambiente y Agua, el Ministerio de Minería y Metalurgia Bolivia y el Ministerio de Salud y Deportes Bolivia. Cumbre del Sajama, Fundación PROFIN y Fundación MEDMIN.